Termos eléctricos
¿Hueles a gas?Toca aquí: qué hacer, yaCon la palabra «termo» convive un malentendido que conviene deshacer antes de buscar nada: hay termos eléctricos y termos de gas, y no se parecen en nada por dentro. Un termo eléctrico acumula agua y la calienta con una resistencia; si no va, la lista de sospechosos empieza en el cuadro eléctrico. Un termo de gas quema; ahí la lista empieza en el piloto y en el suministro. Buscar en la lista equivocada es la forma más común de perder una tarde.La buena noticia del termo eléctrico es que la mayoría de las averías se descartan sin tocar el aparato: el diferencial, el automático, el interruptor propio del termo y, si tienes tarifa por horas, la franja en la que está programado. Son cuatro comprobaciones y ninguna exige quitar una tapa.Y una advertencia que sí importa, porque aquí el riesgo es distinto al del gas: dentro de un termo eléctrico hay 230 V y agua a presión a la vez. Si el diferencial vuelve a saltar después de rearmarlo una vez, eso no es una casualidad: es una derivación, y la revisa un profesional.Si el aparato tiene ya sus años y la cal ha hecho su trabajo, la pregunta deja de ser técnica: compara el presupuesto con el de uno nuevo antes de decidir.